viernes, 15 de julio de 2011

Freakonomics - y la seguridad democrática

Siempre me ha preocupado la anestesia que tenemos los colombianos ante la violencia que nos rodea. Sucesos que serían primera plana en cualquier diario del mundo no alcanzan la prensa local colombiana. Siempre he sospechado que hay una conspiración para atenuar la "mala imagen" que generaría el reporte de todos los hechos. Esa visión paternalista finalmente oculta la verdadera magnitud del problema, causando una grave distorsión a nuestra percepción de (in)seguridad. No se le hace un favor a la sociedad con ello, pues mitiga también la sensación de urgencia para la toma de decisiones. Por otro lado, nos deshumaniza. El ejemplo más palpable en mi entorno consiste en culpar a la víctima ("Qué hacía por allá a esa hora?", "Quién sabe por qué le habrán disparado...", etc). Ello le da (falsa) tranquilidad a las personas porque sienten que ellas nunca van a "dar papaya". En fin, son muchas las consideraciones potenciales que se derivan de esta situación, pero no quiero desviar la atención del punto principal de este escrito que es que ha habido un deterioro ENORME en la seguridad del ciudadano de Medellín (y su área de influencia) desde el pasado 07/08/2010 (cuando el presidente JM Santos asumió el poder). Y creo poder demostrarlo convincentemente con información confiable.

Desde el 03/04/2007 he consignado en una base de datos todos los hechos delictivos que atenten contra la integridad personal de mis pacientes (y sus acompañantes que hayan entrado FÍSICAMENTE a mi consultorio). Se incluyen agresiones, asaltos, atracos, hurtos a mano armada, secuestro, "paseos millonarios", asesinatos, etc. Cada hecho es considerado un evento independiente, no importa el número de víctimas o la magnitud de la amenaza (se cuenta por igual una masacre de 10 personas, que un atraco con arma blanca en un semáforo). Mi ejercicio profesional ha permanecido relativamente inmutable durante todos estos años, con más o menos las mismas interacciones con pacientes, más o menos los mismos contratos, con una distribución similar de los diferentes niveles socio-económicos entre mis pacientes - esencialmente todos con cáncer. Ello permite que las inferencias derivadas de las frecuencias no sean explicables por un sesgo que yo sea capaz de apreciar. Específicamente, el sesgo de reporte (que haya más propensión a que yo me dé cuenta de un hecho violento hoy que hace unos años) claramente no se da, pues TODOS los hechos de los que he tenido noticia han sido incluidos.

Ahora viene lo interesante, entre 03/04/2007 que se inició el registro y hoy 15/07/2011 he incluido 36 hechos violentos que afectan potencial o realmente la integridad personal de mis pacientes o acompañantes. Nueve asesinatos, 1 desaparecido, 2 secuestros, 4 víctimas de violencia (balas perdidas, combates rurales o urbanos) y el resto atracos o robos a mano armada (20 casos). En los 1222 días entre el inicio de mi recolección y el 7 de agosto de 2010, hubo 24 eventos (0.019/día). En tanto, que 13 actos de violencia han sucedido en los 342 días desde el 7 de agosto a la fecha (0.039/día), esencialmente DUPLICÁNDOSE. La probabilidad de que esto ocurra por azar es del 3.6%. En medicina, esto sería suficiente para establecer una diferencia estadísticamente significativa. A la pregunta de si es CLÍNICAMENTE importante, yo respondo: el doble de cualquier cosa importa.

No pretendo entender las causas de este incremento tan sustancial. Encontramos la(s) respuesta(s)en el des-énfasis en la seguridad, la desmoralización de la fuerza pública por la persecución a la que ha sido sujeta por parte de las cortes, el fortalecimiento de las bandas criminales, la falta de opciones para un empleo con ingreso digno para nuestras juventudes, etc? Realmente no sé. Pero me siento viviendo en la era de fines de los 90's cuando a 30 km de Medellín las guerrillas hicieron un retén (pesca milagrosa), y asesinaron a una estudiante de medicina. O será acaso que vamos hacia una barbarie como la de Mad-Max o la de César Borgia que nos pintó Maquiavelo. Pero quién es el Príncipe: Murcia, Palacino, o Don Berna? Su ética parece haberse impuesto, de todas maneras. O será Uribe, acaso, que cada vez parece más lejano, menos entendido (o entendido al revés que es lo mismo)? Lo que no parece ser es Santos, él trata de ser todo para todos y termina siendo un petimetre de la clase bien sin el temple que se requiere para asumir los retos de Colombia.

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